martes, 20 de septiembre de 2011

Iluminar un Salón


La iluminación de una habitación tan importante como el salón, no es una tarea simple. Si se cuenta con bastantes enchufes, se pueden hacer distintas pruebas, hasta dar con la combinación adecuada, aunque, ante todo, el alumbrado debe ser flexible y susceptible de ser modificado y cambiado. Pero en los casos en que sea posible, lo mejor será prever como será toda la instalación completa y suministrar las entradas, enchufes e interruptores que sean necesarios para ellos. 

La combinación de una buena iluminación indirecta, (por ejemplo, focos empotrados en el techo) con determinadas fuentes luminosas dirigidas a puntos concretos forman el mejor esquema lumínico posible; la opción de la clásica lámpara colgante en el techo no proporciona tanta calidad de luz pero aporta la presencia decorativa de este elemento.

Una luz dirigida hacia una pared en sentido ascendente, o directamente al techo, multiplica su efecto en las estancias con colores claros y crea una iluminación llamativa y sugerente. De igual modo, las luminarias escondidas en las molduras, los focos empotrados en el techo, y las lámparas de pie o colocadas sobre mesas producen la iluminación general necesaria, al tiempo que dotan al salón de mayor dinamismo y potencia en aquellas zonas que resultan más atractivas e interesantes.